Hábitos a evitar

Hábitos a evitar

Tal vez no se dé cuenta, pero su forma de manejar puede tener mucho que ver con la duración de las llantas y su rendimiento. A medida que avanza por la carretera, hay una serie de cosas que debe tener en cuenta:

Tómelo con calma. Evite los giros difíciles, acelerar rápidamente y frenar y detenerse bruscamente. Todo eso ejerce mucho esfuerzo sobre las llantas. Un manejo tranquilo y seguro es mejor para sus llantas, y también para usted.

Tenga cuidado con la sobrecarga. Manejar con llantas sobrecargadas es peligroso. Cuando su auto lleva mucho peso, se puede generar un exceso de calor en el interior de las llantas, lo que puede ocasionar la rotura repentina de las mismas. Nunca exceda el índice de carga máxima de las llantas que figura en la pared lateral de la llanta, en el manual del propietario o en la placa del vehículo. Cuando cambie una llanta, asegúrese de que la nueva tenga una capacidad de carga igual o mayor que las llantas que vinieron originalmente con el vehículo.

Vibración repentina o alteraciones al manejar: si el vehículo experimenta una vibración repentina o alteraciones durante el manejo, o si existe la posibilidad de que las llantas o el vehículo hayan sido dañados, reduzca gradualmente la velocidad. No frene ni gire de manera abrupta. Maneje con precaución hasta que pueda salir del camino de forma segura. Deténgase e inspeccione el vehículo y las llantas. Si una llanta está baja o dañada, desínflela y cámbiela por la llanta de repuesto. Si no se puede detectar la causa, el vehículo deberá ser remolcado hasta el próximo distribuidor de llantas o vehículos para una inspección.

Manejar con llantas dañadas es peligroso. Una llanta dañada puede fallar de repente y provocar situaciones que pueden causar lesiones personales graves o incluso la muerte. Las llantas deben ser inspeccionadas regularmente por un profesional de servicio de llantas competente.

Si tiene alguna pregunta, comuníquese con su distribuidor de llantas local

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